domingo, 20 de mayo de 2018

Molinos de Consuegra

Visitar la villa manchega de Consuegra, puede resultar un buen plan para pasar un día en tierras del Quijote.
Se encuentra ubicada muy cerca de Toledo, a unos 130 kms de Madrid.


 Lo más emblemático de este municipio manchego es el Castillo de la Muela y  sus doce molinos de viento, situados en el Cerro Calderico.

Castillo de la Muela.

Todos los molinos poseen  nombres propios, sacados de la legendaria obra de Miguel de Cervantes:
Clavileño, Espartero, Rucio, Mochilas, Alcancia,  Cardeño, Vista Alegre, Sancho, Mambrino, Chispas, Bolero, Caballero del Verde Gabán, siendo este ultimo el único restaurante en un molino de viento.

Molino Chispas.

Recientemente han sido restaurados varios de ellos, debido a un fuerte temporal de vientos huracanados que recorrieron la península, arrasando con las aspas y con la capota de algunos de ellos.
A día de hoy ya pueden ser visitados.

Son muchos los turistas entre ellos un gran numero de asiáticos que llegan atraídos a este lugar  para contemplar el escenario del ingenioso hidalgo Don Quijote.

Interior molino Rucio.

El día estaba soleado, ideal para pasear por los diferentes molinos donde hicimos parada en el gastromolino Caballero del Verde Gabán, para  tomarnos unos refrescos acompañados de una tapas manchegas, también se sirven comidas, es aconsejable reservar si quieres vivir la experiencia de comer en el interior de un molino.


Seguidamente pusimos rumbo para visitar el Castillo de la Muela, la  entrada incluye la visita al molino Rucio, donde te explican el funcionamiento de su maquinaria, el  molino Bolero, habilitado como oficina de turismo y  la visita del museo Municipal donde se puede ver una interesante exposición de la historia de Consuegra.

Decir que aparte de la visita por libre al castillo, se puede también hacer de forma teatralizadas con actores, donde se cuenta su historia. Nosotros la hicimos por libre.

Vistas desde el castillo.


Tronera, utilizada para disparar con cañones y armas de fuego.

Interior de una de las salas del castillo.

Después de la visita al castillo bajamos hasta el pueblo para visitar el Museo Municipal incluido en la entrada, en el se conserva un importante conjunto de materiales arqueológicos procedentes, en gran parte, de hallazgos fortuitos en el casco urbano y en el cerro Calderico.

Vistas desde el Museo Municipal a la Plaza de España, con el ayuntamiento y la Torre del reloj.

Otros puntos de interes que esconde el casco historico, son la iglesia del Santisimo Cristo de Veracruz, la iglesia parroquial de Santa Maria la Mayor, y la iglesia de San Juan, situada al otro lado del rio, sin dejar pasar por alto Casa la Tercia un restaurante contruido sobre antiguas termas romanas donde se conservan sus cuevas ahora habilitadas como comedores.

La idea inicial era comer  en este resturante y desgustar sus tradicionales platos, migas, gachas, pisto manchego, pero para nuestra sorpresa estaba cerrado y tuvimos que comer en otro  lado.

Gachas manchegas.

Hasta aqui nuestro paso por Consuegra, hemos pasado un dia genial  en una visita de los más interesante.

Vistas al pueblo de Consuegra.



Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama. (El Quijote)







martes, 3 de abril de 2018

ANNECY, PURO CAPRICHO FRANCÉS.



Annecy, capital de la Alta Saboya, también conocida como la "Venecia de los Alpes" se encuentra situada en un marco privilegiado, entre un lago y montañas, es considerada como una de las ciudades más bellas de Francia.


El estilo medieval de la ciudad, sus fachadas de colores, los puentes y canales bañados por las aguas del Thiou, nos invitan a descubrir un lugar fascinante que nos transportará a otra época.

Place Sainte Clare.

Déjate llevar y pasea sin rumbo por sus calles, pierdete entre los aromas de su mercadillo, donde el color lo ponen los puestos de flores y fruta, saborea con los cinco sentidos cada rincón de esta encantadora ciudad de cuento. 

Coloridas tiendas de flores.


Annecy ha sido la ciudad elegida para las vacaciones de Semana Santa. El tiempo anunciaba lluvias, pero finalmente tuvimos suerte y el sol se dejó ver timidamente.

Uno de los puentes que atraviesan la ciudad.

La puerta de entrada para llegar la hicimos desde Ginebra. Al salir del aeropuerto, cogimos un autocar, que tras hora y media de camino nos llevó hasta nuestro destino (conviene mirar los horarios ya que los sábados y festivos, tiene menos frecuencia) también se puede coger un tren regional desde el mismo sitio pero tarda más y es más caro.

El hotel que elegimos fue Adonis Annecy - Icône Hôtel 
cerca de la estación de autobuses y tren, dentro del centro histórico.

Nada más llegar tuvimos nuestra primera toma de contacto con la ciudad. Era sábado y a pesar de que hacia algo de frió, había bastante gente paseando y sentada en las numerosas terrazas y restaurantes que hay por toda la ciudad.

Lo primero que vimos fue el Palacio de la Isla, antigua prisión y Palacio de Justicia, actualmente Museo de Historia de Annecy. Era ya de noche, lo justo para dar un paseo, cenar e irnos a descansar para al día siguiente seguir explorando esta encantadora ciudad.

Palais de l'Îsle.

Nuestro primer día, nos sorprende un pintoresco y variado mercadillo, lleno de puestos de frutas,verduras, embutidos y diferentes tipos de quesos entre ellos el reblochón, que con su color azafranado, es la estrella local de toda la ciudad.

Diferentes tipos de quesos.

Me encanta pasear en este tipo de mercados ambulantes y impregnarme de todos sus aromas.


El Palacio de la Isla aparece de nuevo ante nuestra vista, esta vez ya de día, lo podemos admirar mucho mejor. Según dicen, es el segundo monumento más fotografiado de Francia, después de la Torre Eiffel.


Un pequeño y estrecho pasadizo nos incita a subir hasta el castillo, antigua residencia de los condes de Ginebra. La empinada cuesta hasta llegar, no deja de sorprendernos con idilicos rincones.

Passadizo que conduce al castillo.


De camino al castillo.

Entrada al castillo.

Tejados de la vieja Annecy.

En nuestra ruta por la ciudad tambien incluimos la visita a las diferentes iglesias y la catedral.

Iglesia de Saint-François de Sales.

Notre-Dame-de-Liesse, Iglesia de Saint-François de Sales, Basilique de la Visitation  y la Cathédrale de Saint-Pierre, sin pasar por alto su ayuntamiento que se encuentra muy cerca de les Jardins de l’Europe.

Hôtel de Ville.

Nuestro segundo día, lo dedicaremos a pasear por los Jardines de Europa y por el precioso lago de Annecy, considerado  el más limpio del mundo y el segundo más grande de Francia.

Lago de Annecy.

Existe la posibilidad de recorrer el lago dando un paseo en barco, hay diferentes tipos de trayectos,  alguno de ellos hacen escala en pueblos cercanos como Talloires, pero hasta abril no funcionaba este recorrido.

Lago de Annecy.

Paseando por los Jardines de Europa, cruzamos el Puente de los Amores. Dice la leyenda que  dos enamorados que se den un beso en este puente, estarán unido de por vida.

Puente de los Amores.


De vuelta al casco viejo seguimos sin perder detalle de todo lo que nos rodea, preciosas fuentes de piedra,  comercios centenarios y los apetitosos pasteles que se exponen en los escaparates de las bounlageries.

Libreria La Procure.

La bounlangerie.

No quisimos marcharnos sin degustar la gastronomía de la ciudad, es algo que me encanta, probar los diferentes platos tradicionales de cada lugar que visito.

Nos  gustó mucho la Tartiflette, la probamos en versión bocadillo y en plato, consiste en una cama de patatas cocidas sobre la que se añade algo de embutido para finalizar con un delicioso gratinado de queso saboyano.

Restaurante la Bigoudine.

Fondue, se trata de una cazuela con queso hirviendo, acompañada de pan para mojar en el queso.


Restaurante la Bigoudine.

Sin pasar por alto los deliciosos crepes dulces y salados ni las deliciosas galettes.

Aux Crêperies Bretones La Bolée.



Es hora de despedirse de Annecy, nos ha encantado descubrir este rincón tan bonito de Francia.

He echado de menos el color de sus flores engalanando la ciudad, tendremos que volver en verano para disfrutar de su colorido y darnos un baño es su lago.

 Á bientôt Annecy.






















martes, 19 de diciembre de 2017

ENAMORÁNDOME DE VARSOVIA




Las cosas que no se planean a veces son las que mejor salen, prueba de ello ha sido esta fantástica escapada a la capital de Polonia. 


Varsovia  es una ciudad fuerte que ha sabido resurgir de sus cenizas. Fue duramente devastada durante la Segunda Guerra Mundial.

Su casco histórico es el más nuevo de toda Europa, está reconstruido en su totalidad tras los bombardeos del ejercito nazi. 

Todo este gran esfuerzo posteriormente ha sido recompensado, declarando su centro histórico como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.


No es una ciudad cara y es perfecta  para una visita de tres o cuatro días.
Existen dos aeropuertos Fryderyk Chopin y Modlin. Nosotros lo hicimos desde este último, hay varias maneras de desplazarse hasta la ciudad.

Modlin Bus, taxi y transfer comparando varias opciones  elegimos la del coche compartido, la diferencia de dinero respecto  al bus no era demasiada y nos pareció mucho más cómodo que nos dejaran en la puerta del hostel.

Para el alojamiento no pudimos elegir mejor, DREAM Hostel Warsaw, ubicado en pleno centro histórico con excelente relación calidad precio, elegimos una habitación  con baño privado.

Una de las ventajas de llegar un domingo es que muchos de los museos de la ciudad son gratuitos, aprovechamos para hacer una visita al Castillo Real y cambiar algo de dinero. A pesar de que Polonia pertenece a la Unión Europea aún conserva su propia moneda "Zloty" es mejor comparar antes de cambiar, los sitios más turísticos suelen dar  peor cambio.

Sala de tronos.

Interior Castillo Real.

Al salir era practicamente de noche a pesar de que eran las 15:30.
La ciudad estaba preciosa con la decoración navideña, hacía bastante frío, pero nada que no se pueda remediar con abrigo y ropa térmica. 

Fachada del Castillo Real


Después del paseo se nos hizo un poco tarde para comer.
Teníamos muchas ganas de probar sus famosos pierogi, pequeñas empanadillas rellenas, que pueden ser dulces o saladas. Hay una gran variedad de restaurantes, elegimos Zapiecek, que es una cadena de comida tradicional polaca repartidas por toda la ciudad.

Pierogi dulces rellenos de fresa con grosellas.


Para finalizar el día, caminamos hasta el Palacio de la Cultura y la Ciencia, actualmente es el segundo edificio más alto de Polonia, fue un regalo  de Stalin a la nación polaca, sin embargo no es muy querido por los habitantes de Varsovia, ya que representa el regimen comunista.
En la planta nº 30 hay un mirador  desde donde se puede ver una vista panorámica de toda la ciudad.

Palacio de la Cultura y la Ciencia.


De camino al hostel, nos encontramos con diferentes escenarios navideños a cual más bonito. Me sorprendieron sus luces mágicas y elegantes pensadas para grandes  y pequeños.

decorados con magia.

El tren de la ilusión.


Papa Noel nos envía un saludo.

Amanece de nuevo con frío, después de haber desayunado unos pasteles tradicionales,  fuimos hasta el Palacio de Wilanów, se encuentra en la estación final de la llamada Ruta Real, que comienza en el Castillo de la Ciudad Vieja, este palacio es también conocido como el Versalles polaco. 
Puntualizar que el transporte funciona muy bien y que nos encontramos con una ciudad muy limpia.

Palacio de Wilanów.

Toca poner rumbo al  parque Liezenki, el más grande de Varsovia, cuenta con un jardín chino, un conjunto palaciego, un lago y el monumento a Fryderyk Chopin donde todos los domingos del verano tienen lugar conciertos al aire libre.

Jardín chino en Parque Lazienki.

Monumento a Chopin, algo desolado en invierno.

Nos vamos a la Ciudad Vieja, para después subir hasta el campanario de la iglesia de Santa Ana,  desde donde se obtienen unas vistas preciosas, lastima que el Castillo Real estuviese en obras.
La tarde la dedicamos a pasear por los mercadillos y a recorrer sus calles iluminadas.

Vistas desde el campanario de Santa Ana.

Decorados  navideños.

Puestos navideños.

Entrada al mercadillo de la Barbacana.

Tras atravesar el mercadillo nos fuimos hasta la Plaza del Mercado donde se encuentra el símbolo más importante de Varsovia, La Sirenita, ahora en Navidad se encuentra rodeada por una pista de patinaje.

En la plaza hay una gran variedad de cafés, restaurantes y puestos navideños con comida típica.

Plaza del Mercado.

El segundo día iba a ser muy intenso, lo dedicamos a descubrir más a fondo las calles de la ciudad y alguna de sus curiosidades.

Bonitos rincones.

En una pequeña plaza triangular en la calle Kanonia, se encuentra una enorme campana que jamás fue colocada en ninguna iglesia. Cuenta la leyenda, que si das tres vueltas alrededor de ella con el dedo índice, se acabara cumpliendo tu  deseo. Se puede observar la casa más estrecha de toda Varsovia al lado de la campana.

Casa más estrecha de Polonia.

Siguiendo nuestro camino nos encontramos con la Barbacana es uno de los pocos elementos que se conserva de la antigua  fortificación que rodeaba la ciudad, sirve como puerta de entrada a la Ciudad Vieja (Stare Miastro) fue demolida casi en su totalidad durante la Segunda Guerra Mundial.

Entrada a la Barbacana.

En uno de los laterales de la Barbacana, se encuentra el monumento al pequeño insurgente, es una estatua  que conmemora a los niños soldados que servían como mensajeros y que fallecieron durante el Alzamiento de Varsovia.
La escultura es un niño portando un arma con un casco demasiado grande.


Antes de coger el metro que nos llevaría de nuevo hasta el Palacio de la Cultura, pasamos por el monumento al Alzamiento de Varsovia, las esculturas de bronce son muy expresivas y representan  el importante acontecimiento histórico.


Monumento al Alzamiento de Varsovia.

El aspecto del Palacio de Cultura cambia totalmente de día, de noche me pareció más bonito. Cogimos el ascensor hasta la planta nº30 y estas son  parte de las vistas que se pueden ver desde arriba. El día estaba nublado y gris y no se aprecia muy bien.


Palacio de la Cultura y la Ciencia.

Vistas desde el mirador.

Es hora de ponernos en marcha hacia Stare Miasto, el Centro Histórico de la ciudad, para visitar la casa museo de la científica Marie Curie, galardonada con dos premios Nobel  en química y física, este ultimo compartido con su marido, por el descubrimiento de dos elementos el polonio y el radio.

Casa museo Marie Curie.

Interior de la casa.

Después de entrar en calor con unas sopas típicas polacas y unos pierogi, fuimos hasta el gueto de Varsovia situado en la calle Prozna, la única calle que se salvo de la destrucción, a día de hoy el edificio está siendo restaurado, en el aún se conservan los impactos de bala y metralla así como los carteles con el nombre de la calle según el idioma del invasor. Justo cuando pasamos estaban rodando una película.

Sopas tradicionales con pierogi.

Una de las puertas de entrada al gueto.

Carteles de la calle en diferentes idiomas.

Llega nuestro último día y  lo quisimos aprovechar al máximo, para ello nos fuimos a  conocer el barrio de Praga.

Barrio de Praga.

Praga se encuentra al otro lado del río Vístula, sus calles se libraron de gran parte de la destrucción que asoló  Varsovia, esto hace que sus edificios sin reconstruir sean únicos.

Nuestra visita comienza en la plaza  con el monumento dedicado a los músicos ambulantes de Praga.

Monumento dedicado a los músicos ambulantes de Praga.

Dimos un paseo por sus calles, observando con atención los edificios de aspecto viejo y gris como si el tiempo los hubiese detenido.

Llegamos hasta el al bazar  Różyckiego de aspecto decadente y abandonado, me llamó la atención la venta ambulante de trajes de novia. Con esto dimos por finalizada la visita al barrio.

Edificios del barrio de Praga.

Entrada al bazar.

Vestidos de novia en el bazar.

Nuestra ultima tarde la vamos a dedicar a pasear por  la calle Krakowskie Przedmieście, que nos viene genial por que es la calle de nuestro hostel.

En esta calle nos encontramos con la iglesia de la Santa Cruz, donde se encuentra en uno de los pilares, el corazón de Chopin sumergido en coñac.

Iglesia de la Santa Cruz.

Aquí se encuentra el corazón de Chopin.

También nos encontramos con el monumento al astrónomo polaco Copérnico, la universidad de Varsovia  y el Palacio Presindencial, sede del actual presidente de Polonia y donde Chopin dio su primer concierto benéfico con solo ocho años.

Monumento dedicado a Copérnico,

Palacio Presidencial.

Una cosa que me  llamó la atención son los bancos multimedia que hay repartidos por diferentes puntos de la ciudad. Están colocados en edificios que tuvieron algo que ver con la historia de Chopin.

Bancos musicales.

Anochece temprano, es hora de despedirse de Varsovia, una ciudad con un duro pasado y un esperanzador presente.

Me ha gustado pasear por sus calles llenas de historia, disfrutar de su ambiente navideño, sus luces, su gastronomía.

Han quedado cosas en el tintero, pero siempre habrá tiempo para seguir enamorándome de Varsovia. 

Plaza Nowego Miasta.


     ¡Feliz Navidad! 

Agradecimientos a la oficina de turismo de Polonia en Madrid por toda su ayuda.